Hola mariangeles!
Entiendo lo que te pasa... aquí en la pelu, hay muchos casos similares, algunos después de unas sesiones lo terminan aceptando y otros, sin embargo, siempre hay que trabajarlos con bozal.
Lo primero es que no te agobies (complicado, pero inténtalo..), a ellos les transmitimos todo y la tensión genera más tensión, por eso, tu tranqila, aunque te esté sacando de tus casillas, tu a lo tuyo... que ves que se altera mucho? date una vueltecita o fúmate un piti y regresa pero a él no lo bajes de donde está... procura también, no soltarle cuando él quiera que lo hagas, si él se resiste tú no lo sueltes, hazlo sólo cuando esté tranquilo.. esto es importante! si él intuye que cada vez que se ponga frenético le vas a dejar en paz... apaga y vamonos! no te harás nunca con él...
Sobre el bozal.. pues en mi opinión no hay nada de malo en trabajar con bozal si el perro lo requiere, tened en cuenta que ellos mismos saben que no pueden morder con el bozal puesto y la mayoría lo suelen aceptar con bastante resignación y tú trabajarás más tranquila asi no te pasas el rato esquivando bocaditos y eliminas el riesgo de de ser mordida, un gruñido es a menudo signo de un futuro bocado así que ojito.. si es necesario el bozal pues se pone y ya está, no traumatiza al perro, ni le hace daño, es cuestión de un rato y no pasa absolutamente nada.
Lo que sí puedes hacer es premiarlo después del cepillado, chuches, fiestas, llévatelo a dar una vuelta, o juega un rato con él. Si quieres intenta que las sesiones sean al principio cortas y luego que se vayan alargando paulatinamente, eso hará que se acostumbre progresivamente y poco a poco terminará por aceptarlo.
Tienes que ser más tozuda que él, pero sin gritos ni manotazos, la agresividad sólo genera más agresividad y se convertirá en un suplicio para los dos, así que mi consejo, despacito, buena letra, serenidad y mucha paciencia!!! Recuerda que la sartén por el mango la tienes tú!!
Un saludo!