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Control reproductivo de nuestras mascotas: hembras

Sección: consejos sobre mascotas > salud y alimentacion de las mascotas | Autor: Redacción/facilisimo.com | Leído: 892 |Comentado: 0

gatosLos métodos de 'planificación familiar' para nuestros animales de compañía son esenciales para evitar camadas no deseadas, además de algunas enfermedades. En este reportaje vamos a abordar las técnicas de control reproductivo orientadas a controlar la natalidad en las hembras.

Las perras tienen su primer celo entre los seis y los nueve meses de edad. Las razas más grandes suelen ser más tardías y, en algunos casos, pueden no presentar celo hasta los 18 meses. Su comportamiento sexual cíclico se caracteriza por la presencia de nuevos celos cada seis meses, aunque pueden existir variaciones.

El celo puede durar de una a tres semanas; la hinchazón de la vulva y las descargas vaginales son típicas en esta etapa del ciclo reproductor de la perra, estas últimas se evidencian más densas al inicio y más escasas hacia el final. En el momento de la ovulación la hembra empezará a atraer a los machos, incluso a distancias considerables.

Diferencias entre perras y gatas

perro

En las gatas los ciclos son estacionales. En el hemisferio norte suelen comenzar en enero, con un máximo en marzo o abril, no teniendo ciclos entre octubre y diciembre. El comienzo del celo está controlado por los niveles de luz, el llamado fotoperiodo, aunque pueden existir grandes variaciones por la presencia de otras hembras en la casa o el vecindario. El celo suele durar de dos a cuatro días. Si bien se presenta cada quince o veinte días, no es raro ver gatas en las que el celo es constante a lo largo de todo el año.

Hay que tomar en cuenta que la liberación del óvulo maduro no es un proceso espontáneo como en los perros, sino que está estimulado por el apareamiento. Los signos típicos de celo en las hembras felinas son la inquietud, la ansiedad, y las llamadas estridentes a los machos. No se presentan ni las descargas vaginales, ni la hinchazón de la vulva que vemos en las perras. Las razas de pelo corto suelen ser más precoces que las pelo largo, aunque como referencia podemos decir que el primer celo suele presentarse entre los seis y los nueve meses de edad.

¿Quirófano o farmacia?

gato dormido

Existen dos clases de medidas para evitar celos y preñeces no deseadas: las opciones quirúrgicas y las farmacológicas u hormonales. La llamada castración quirúrgica es sin duda el método más popular de control de la natalidad en las hembras de ambas especies. Además de ahorrar al propietario todas las molestias asociadas al celo (dependiendo del método empleado), contribuye a evitar la aparición de determinadas enfermedades propias de este sexo.

La ovariohisterectomía es la opción más recomendable si no se tiene intención de que la hembra se reproduzca en el futuro. Esta cirugía consiste en la extirpación de ovario y útero. Es necesario practicarla con anestesia general, pero la recuperación es muy rápida: en un par de días puede volver a su vida normal.

Grandes ventajas

perro

Gracias a la ovariohisterectomía, que es la técnica más utilizada, la hembra no tendrá más el comportamiento asociado al celo (escapadas, marcación del territorio, aullidos, etc.) y el riesgo de padecer cáncer de mama se reduce significativamente, sobre todo si la castración ha sido temprana (antes del primer año de vida). No es recomendable que esta cirugía se realice de muy cachorro porque hay evidencias de problemas de incontinencia urinaria.

También la posibilidad de padecer diabetes se reduce, ya que este trastorno endócrino puede estar relacionado a los cambios hormonales de las hembras no castradas. Además, se elimina el riesgo de padecer trastornos uterinos como el caso de la piómetra (pus en el útero) que incluso puede llevar a la muerte del animal. Los falsos embarazos también se pueden controlar con la esterilización quirúrgica.

Además, como comentábamos anteriormente una hembra castrada no intentará escaparse, con los peligros de pérdida, accidentes o robos que esto conlleva. Es frecuente que notemos un cambio de carácter tras la operación: tendrá más apetito y estará más tranquila, pudiendo ganar algunos kilos de más, pero esto se soluciona con ejercicio diario y una dieta baja en calorías.

Otros métodos quirúrgicos

gato

También es posible practicar la ovarioectomía que consiste en la extirpación de los ovarios, manteniendo al útero intacto. La desventaja de este método es que estas hembras quedarán susceptibles a padecer problemas uterinos graves como es el caso de metritis o piómetras lo que incluso puede hacer necesario una segunda intervención quirúrgica para corregir el trastorno.

La ligadura y/o sección de trompas uterinas es una técnica de esterilización donde actuamos impidiendo el trayecto normal de los óvulos generados en el ovario, lo que se traduce en una imposibilidad de que los mismos sean fecundados. La hembra continua teniendo las mismas funciones endocrinas y exócrinas, por lo que no se evidencia ningún cambio comportamental. Incluso seguirá presentando celo, con sangrado y aumento de tamaño de la vulva en el caso de las perras y continuará atrayendo a los machos, pero sin ser posible la preñez. También contamos con otra maniobra quirúrgica, la histerectomía, que consiste en la extirpación de cuernos y cuello del útero.

Control hormonal

Por otra parte existen en el mercado productos hormonales que actúan interfiriendo en el ciclo estral de la hembra, impidiendo la concepción. Pueden administrarse por vía oral o a través de inyectables, estos últimos tienen una acción más prolongada. Los métodos hormonales no son siempre completamente fiables, depende de en que momento del ciclo de la hembra son administrados, de la época del año, de las particularidades de la especie o raza, o si convive con otras hembras.

perroTienen la ventaja de ser reversibles por lo que son recomendables si van a ser usados por cortos periodos de tiempo, durante unas vacaciones, si dejamos a nuestra mascota temporalmente en una residencia, para ir a una exposición o si nos interesa que tenga una camada en un futuro.

No conviene su utilización por más de dos años seguidos y son necesarios períodos de descanso. Hay que tomar en cuenta los efectos secundarios de estos métodos a largo plazo. Por los efectos hormonales existirá una mayor predisposición a contraer infecciones uterinas como una piómetra o una metritis, diabetes o tumores mamarios.

Lo recomendable es que siempre sean administrados por un médico veterinario que controle el proceso, y suministre la dosis necesaria, en la etapa del ciclo reproductor en donde estos tratamientos reportan mayor eficacia. Por último es importante recalcar que, al contrario de lo que pudiera pensarse, la hembra no sufrirá ningún tipo de trastorno psíquico o físico si no se reproduce y que, lejos de perjudicar a nuestra mascota, estamos tomando una decisión que nos convierte en propietarios de animales de compañía responsables.

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