Sección: perros | Autor: Redacción/facilisimo.com | Leído: 287 |Comentado: 0
Muy pocos imaginan al mirar a su animal de compañía que de su olfato puede depender nuestra supervivencia. Fue a principios del siglo XVIII, cuando los monjes suizos de un hospicio situado en el paso de montaña del Gran Monte St. Bernhard comenzaron a criar perros de extraordinaria nobleza que ayudaban en las tareas de salvamento de viajeros perdidos en la nieve.
Se trataba de la raza San Bernardo y su labor durante la búsqueda y el rescate de montañeros extraviados fue el origen de lo que hoy se conoce como perro de salvamento. Después, durante la Primera Guerra Mundial, los alemanes utilizaron perros para la localización de soldados heridos en las zonas devastadas por las batallas. Igualmente, en la Segunda Guerra Mundial fueron los británicos los que emplearon esta misma técnica para salvar a los suyos de entre las ruinas que había provocado el enfrentamiento bélico.

Sin embargo, el hecho de que un ejemplar participe de lleno en la búsqueda de personas tras una catástrofe, no significa que su emotividad se anule y no podamos seguir disfrutando de su alegría dentro del hogar, ya que se trata de categorías absolutamente compatibles. Así lo entienden los profesionales que se dedican a actividades de rescate canino y que encuentran en su colaborador un complemento indispensable para buscar vida bajo el escombro, además de un excelente compañero para el día a día. El vínculo existente entre un perro y su guía es indiscutiblemente férreo.

Roberto Rubio, Presidente de S.A.R. España (Salvamento, Ayuda y Rescate Español), coincide en este punto admitiendo que "hay algunas que tienen mayor índice de éxito -Labrador, Perro de Agua español, Golden Retriever, etc.-, pero también hay razas que se han clasificado como potencialmente peligrosas y que trabajan en escombro perfectamente, como el Pit Bull".

Las clasificaciones no son rígidas dentro del rescate canino, ya que "son los individuos los que desarrollan unas cualidades más que otras", indica Rubio. En cuanto al debate de si son mejor los machos o las hembras, los expertos admiten que no existen teorías que demuestren que un sexo es mejor o peor, quedando la elección en manos del guía y de su experiencia.

En una operación de salvamento, el animal está entrenado para detectar vida y el guía debe saber interpretar sus señales y sus reflejos corporales. En esta línea, Herrán manifiesta que "el hecho de que el animal conviva con nosotros nos permite aprender a conocerle perfectamente, lo que durante una intervención se traduce en que sepamos leer al perro perfectamente. Lo mismo ocurre con él: al conocernos, el vínculo será mucho mayor. Así, tendrá un apoyo psicológico importantísimo sólo por el hecho de estar con su guía".
De este modo, el propietario del can está faltando a su auténtico deber. "El guía debe tener muy claro que su perro, aunque sea también su mascota en casa, es su herramienta de trabajo y está a disposición del ser humano, por lo que deberá correr los peligros necesarios para desempeñar su tarea". En resumen, se trata una disciplina que implica vidas humanas y en la que la compenetración debe ser absoluta.
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