Sección: perros | Autor: Redacción/facilisimo.com | Leído: 2.962 |Comentado: 0

Dentro del mundo del adiestramiento canino existen múltiples corrientes de opinión y métodos. En los últimos años se ha consolidado el llamado adiestramiento positivo o cliker que se basa en premiar al animal cuando hace una acción correcta e ignorarlo cuando no se comporta como nosotros esperamos. Gracias a este método de trabajo podemos encontrar a perros que bailan junto a sus dueños y obedecen cualquier tipo de orden.
Partiendo de que el castigo físico debe estar completamente censurado, el uso de los bozales puede hacerse necesario en casos de coprofagia o si el animal ha presentado alguna actitud violenta. Además, según la normativa vigente en el caso de las razas potencialmente peligrosas su uso es obligatorio para salir a la calle, según refleja la ley estatal de 2002. Asimismo, puede haber ordenanzas municipales que extiendan su obligatoriedad a otras razas o animales.

En determinadas situaciones la adiestradora se muestra partidaria de su uso, "para dar un paseo tranquilamente y, por supuesto, para evitar que el perro agreda a alguien". Del mismo modo, podemos utilizarlo a modo de castigo quitándole libertad, puesto que el bozal estresa mucho a los perros, no les gusta nada y es una buena forma de reprender al animal sin usar el castigo físico.
-Agresividad del animal: la forma de acabar con este problema es corregir conductas y adiestrar adecuadamente al can. Además, a veces el bozal refuerza las conductas de ataque.
-Coprofagia: el bozal está contraindicado, puesto que este comportamiento es el resultado de situaciones de ansiedad o de una dieta insuficiente, por lo que hay que saber la causa y tratarla.

- Evitar la ingestión de cuerpos extraños o comida del suelo: con el bozal sólo solucionamos pasajeramente este problema, pero la verdadera solución es contactar con un adiestrador.
-Adiestramiento del animal: hay bozales que se usan para educar y corregir algunas conductas indeseadas. Son conocidos como Haltie o cabezada de caballo y cuando se tira de él obliga al animal a mirar al suelo corrigiendo su conducta.
- En el veterinario: algunos ejemplares llegan a la consulta muy nerviosos, por lo que el bozal puede ser necesario para evitar mordiscos tanto al veterinario como a los propios dueños.

Salir a pasear con un perro que no para de tirar de la correa puede convertirse en una experiencia desagradable para el dueño o incluso peligrosa dependiendo del carácter y tamaño del mismo. Para erradicar esta dificultad muchos adiestradores apuestan por los bozales de tipo Haltie. Yolanda Blanco, opina que este tipo de bozal "no nos ayuda a acabar con el problema, porque no enseña al perro a no estirar sino que le es físicamente imposible hacerlo". El bozal puede ofrecernos una solución pasajera, pero tenemos que recordar que para acabar con estos comportamientos indeseados debemos educar correctamente a nuestra mascota.
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