Los ataques y el lenguaje corporal de las iguanas
Sección: reptiles | Autor: Redacción/facilisimo.com | Leído: 2.022 |Comentado: 1
Las iguanas no son animales domésticos, por lo que su adaptación al terrario y a nosotros puede resultar costosa, llegando a presentar comportamientos agresivos. Según Antonio Rodríguez, veterinario especializado en animales exóticos, "el carácter tiene un componente genético, pero sobre todo influyen los estímulos ambiéntales que recibe el ejemplar desde que nace".
En palabras del experto: "por desgracia los ataques son muy frecuentes, puesto que se forma un círculo vicioso: la iguana ataca más porque no tiene contacto con su dueño y desconfía de él, y éste deja de coger al animal por miedo a dichas agresiones".
Rodríguez nos comenta que los ataques de las iguanas responden a dos causas. En el primero de los casos, se producen por la falta de contacto con nuestra mascota, esto hace que ella desconfié de nosotros y nos vea como un peligro para ella. Este comportamiento lo presentan, en mayor medida, las iguanas nacidas en libertad y capturadas a posteriori.

El segundo desencadenante suele ser el más común y se produce durante la época reproductiva. En el caso de los machos, suele coincidir con el otoño y para las hembras es durante la puesta de los huevos, es decir, desde enero hasta marzo. En este periodo los machos luchan por su territorio y son mucho más agresivos.
El veterinario Antonio Rodríguez nos afirma que "la forma más efectiva para evitar los ataques es dedicarlas mucho tiempo, para convertirlas en mascotas mansas y nobles". Para conseguir domesticar a nuestra iguana, debemos acostumbrar al animal a nuestra presencia.
El primer paso será entrar poco a poco en el terrario, es decir, en su territorio. Cuando se haya acostumbrado a nuestra presencia intentaremos tocarla. La mejor manera para cogerla es apoyarla sobre nuestro brazo como si éste fuese la rama de un árbol. Para evitar sustos optaremos por colocar los dedos detrás del ángulo de su mandíbula inferior.

Por supuesto, jamás podremos hacer que compartan espacio varios machos, puesto que se pelearían continuamente. Respecto a la relación de las iguanas con otros animales, como perros y gatos, no supone grandes inconvenientes si dedicamos el tiempo suficiente a que ambos se conozcan.
Por ejemplo, si tienen las pupilas contraídas y mueve la cabeza de abajo a arriba, como diciendo que sí, posiblemente se está preparando para atacar ante una intromisión en su territorio. Asimismo, siempre estaremos muy atentos al movimiento de la cola, puesto que es su principal arma de defensa.

Como señala Kike Pérez, "las iguanas son animales muy expresivos y usan todo su cuerpo para transmitirnos su estado de animo". Si nuestra mascota adopta una postura altiva y erguida, estirándose mucho e hinchando todo el cuerpo, quiere intimidarnos para que nos alejemos, en caso contrario la respuesta agresiva hacia nosotros está asegurada. Por el contrario, si ser tumba cerrando los ojos y apoya la cabeza en el suelo significa que está contenta y relajada.
Un animal es una gran responsabilidad y además de los cuidados básicos, tenemos que aprender a relacionarnos con él para lograr un convivencia perfecta. Para Antonio Rodríguez la clave es "castrar a la iguana, disminuir su estrés ambiental y darle mucho cariño potenciando el contacto físico".
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