Blog de Barney2011 Idea guardada 1 veces
Sé la primera persona en valorar esta idea Valorar

Cuestión de imagen



Petra y Barney separados por una línea imaginariaTal y como habíamos planeado, este domingo mi marido, Barney y yo subimos al coche rumbo al campo. Petra, de quien os hablaba en el post anterior, nos esperaba en el monte junto al resto de mi familia. Trotta, la Bichón de mi tía, no nos pudo acompañar ya que estaba un poco malita.

Unas amigas que hicimos durante
nuestro paseo silvestre
En cuanto llegamos al campo, Barney echó a galopar como un potro desbocado. Estaba entusiasmado ante tanto espacio donde correr libremente, tantos olores nuevos y tantos palos. En cuanto deparó en la presencia de Petra, se apresuró a invitarla a jugar con él pero ésta resultó no estar muy por la labor. La Pastor Belga de mi madre, optó por mantener las distancias durante toda la jornada y no dudó en enseñarle los dientes a Barney cuando consideró que éste se acercaba demasiado a ella. Me dio un poco de pena que las cosas no fluyeran entre ellos pero ¿Qué le vamos a hacer? Cuando no hay feeling, no hay feeling...

Lo cierto es que cada vez hay más perros que le gruñen a mi pequeño. Cuando era más cachorro todos los canes del parque le aceptaban pero según ha ido creciendo, muchos de ellos han cambiado su actitud hacia él por un trato mucho más dominante. Cuando le gruñen, el pobre no se suele dar por aludido e insiste en compartir juegos por lo que en más de una ocasión mi cachorro ha vuelto a casa con un buen bocado en la cara.

Este cambio de actitud hacia mi Shar Pei me tenía bastante desconcertada. No comprendía por qué, casi de la noche a la mañana, Barney había dejado de ser el mejor Relaciones Públicas del parque. Mi cachorro es muy sumiso y jamás ha gruñido a ningún perro, ni siquiera para defenderse, por lo que me resultaba muy extraño que otros perros rivalizaran con él. Para salir de dudas, le comenté el caso a Antonio, un buen amigo especialista en etología canina.

 

Antonio me hizo entender enseguida que este cambio de actitud hacia Barney no era casual. Por lo visto, es muy frecuente que los Shar Peis se lleven algún que otro mordisco sin motivo aparente. Sin embargo, sí que hay una razón para ello y si por algo destaca, es precisamente por aparente. Mi amigo me explicó que el aspecto de esta raza confunde a otros perros. Su arrugada cara les resta expresividad y sus congéneres, incapaces de interpretar sus verdaderas intenciones, suelen percibir que están enfurecidos. Además, el rabo erguido es entendido por la mayoría de los perros como un signo de agresividad y dominancia. Por si esto fuera poco, el olor del Shar Pei también es muy distinto al del resto de razas caninas y tiende a confundir a otros canes. Teóricamente, todas estas particularidades del Shar Pei, forman parte de un mecanismo de defensa para disuadir al adversario, pero en la práctica puede incitar a perros más dominantes a atacar a nuestros pachones perritos.

De pequeñines, su extraña apariencia no suele provocarles problemas ya que la Naturaleza los protege desprendiendo oxitocina, una hormona que favorece la empatía y el cariño. A medida que van creciendo, los cachorros dejan de segregar esta sustancia y pasan a desprender testosterona dejando de gozar, a partir de los seis meses aproximadamente, de ese manto protector bajo el que los cobija la Naturaleza.

Cuando le conté todo esto a mi marido, bromeó diciéndome que no es que los Shar Peis sean independientes sino que, como les marginan por raritos, no les queda más remedio que jugar solos. No sé si tendrá razón pero desde que Antonio me explicó esta teoría, nadie me quita de la cabeza que los perros de mi barrio son demasiado superficiales.