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El gato Romano o Común europeo: un felino a prueba de todo

El gato romano, también conocido como "gato común europeo” o “europeo de pelo corto", es un felino originario de Europa que se caracteriza por ser muy inteligente y de contextura fuerte. De igual modo, es completamente receloso con la gente desconocida, pero muy amoroso con su dueño.

Un poco de historia...


Se dice que es descendiente de gatos africanos y asiáticos. Fue difundido por los antiguos romanos en todas las regiones del imperio, y luego terminó extendiéndose por el mundo. La raza está lejanamente emparentada con los millones de gatos actuales de todo el continente. También se cuenta que los gatos romanos provienen de los cruces naturales producidos entre el gato del desierto y el gato de la jungla. Estos fueron acogidos rápidamente por los soldados romanos cuando incursionaron por primera vez en tierras africanas, dado que allí acampaban y por ende debían siempre mantener sus buques y campamentos libres de insectos y roedores.

Lo indudable es que los felinos contemporáneos provienen del cruce de diversos gatos comunes en el viejo continente, convirtiéndose en una raza universal que se caracteriza por su largo historial de supervivencia en todo tipo de condiciones climáticas y de vida, lo que les ha permitido desarrollar una fortaleza, resistencia y adaptabilidad excepcionales.



Características del gato romano


La raza se caracteriza por ser robusta, con un aspecto majestuoso y algo distante, aunque es un gran animal de compañía. Por otra parte, su aparente fortaleza no engaña. El gato romano es de tamaño mediano o grande. Su cuerpo es musculoso, alargado, corpulento y muy fuerte. Su peso por lo general está entre los 3,5 y 8 kg. Tiene cabeza grande, ancha y redondeada; orejas medianas que se separan entre sí; ojos redondos, un tanto oblicuos y grandes, con una mirada expresiva y color que siempre va a tono con su pelaje (verde, amarillo o azul).

La cola tiene una longitud mediana, siendo gruesa en la base y fina en la punta. Su pelo es suave, fino, corto, brillante. Entre los principales colores que suele presentar se encuentran:

Atigrado: se trata de rayas oscuras en un pelaje parduzco.
Unicolor: los más comunes son el blanco y el negro, sin embargo, puede verse también en tonalidades grises.
Jaspeado: es una variedad del atigrado poco habitual. Se puede reconocer cuando el gato dispone de una línea gruesa y oscura que sigue toda la columna vertebral, así como otras rayas en los costados.
Bicolor: por lo general suelen mezclarse el blanco y el negro aunque también puede ocurrir con tonos naranjas.
Tricolor: propio de las hembras, por lo general mezcla el naranja, el blanco y el negro.
  En cuanto a su personalidad, el gato romano es un animal que se caracteriza por ser desconfiado y muy tímido; no obstante, adora jugar y es bastante activo, por lo que puede resultar ser un gran compañero para los niños.



A la hora de integrarlo a un hogar, lo ideal es que su dueño sea alguien que entienda y respete su independencia y tranquilidad: que no lo abrace y mime en exceso. Su naturaleza le lleva a ser una raza territorial y cazadora.

Lo anterior puede parecer contradictorio, pero se debe al hecho de que esta raza nace de múltiples cruces naturales y de una evolución histórica normal, sin procesos de hibridación artificial. Diferentes gatos a lo largo del tiempo han aportado a su genética, por lo que es casi imposible categorizar su carácter en uno o varios tipos debido a la gran variedad de antepasados que cada minino puede tener.

¿Qué cuidados requiere un gato romano?


El gato común europeo no requiere muchos cuidados. En cuanto al pelaje, con cepillarlo una vez a la semana es suficiente, utilizándose cepillos para pelo corto. De igual modo, proporcionarle una buena alimentación es la mejor forma de cuidarlo ya que repercute directamente en el brillo su manto. También se debe controlar de forma adecuada lo que come y las cantidades que necesita según su peso y edad, para de este modo evitar la obesidad.


Enfermedades comunes de esta raza

El gato romano puede vivir 15 años aproximadamente, y aunque no posea enfermedades propias de la raza puede padecer algunas comunes del género, como por ejemplo:

Bronconeumonía: consiste en una inflamación de los bronquios y pulmones. Los principales síntomas son: mucosidad abundante, tos, ojos llorosos y úlceras en el área de la boca.

Alopecia felina: consiste en la pérdida excesiva de pelo. Las causas más comunes son: ácaros, pulgas, tiña, alergias ambientales o alimenticias, la enfermedad de Cushing, entre otras.

Artrosis felina: tiende a padecerla la mayoría de los gatos mayores, esto se debe al envejecimiento de las articulaciones del animal. Es importante estar atentos a los síntomas para poder darle el tratamiento adecuado y que el gato pueda seguir llevando una vida sin molestias y dolores. Cuando empiezan a padecerla se vuelven más irritables y expresan cierta molestia cuando se les acaricia la espalda o los cuartos traseros.

Conjuntivitis: también es uno de los padecimientos más comunes de los gatos, es por ello que se debe estar pendiente de sus ojos. Los principales síntomas son: lagrimeo constante, ojos enrojecidos, párpados caídos y abundantes legañas.

Leucemia felina: es una enfermedad viral que ataca a los gatos pero que puede prevenirse fácilmente a través de las vacunas pertinentes. Es importante que el animal sea vacunado contra esta enfermedad, ya que una vez contraída no se podrá eliminar del organismo del animal. Los síntomas más comunes son: pérdida de apetito, pérdida excesiva del pelaje, estomatitis, enfermedades cutáneas, diarrea, ictericia, enfermedades bucodentales y hasta convulsiones.
  Algo a tener en consideración dentro de la salud de los gatos europeos es que son muy fértiles, es decir, que desarrollan su sexualidad mucho antes que otros gatos, como a los 19 meses.



Curiosidades

- Es algo desconfiado, aunque muy afectuoso con su familia.

- Tristemente, quizás sea la raza más reconocible porque hay muchos gatos de este tipo viviendo en la calle, aunque la progresiva concienciación sobre la adopción va mejorando su situación.

- Entre sus grandes cualidades está la gran capacidad de adaptación que posee; es además muy intuitivo, observador y perspicaz.

- Una de las grandes habilidades del gato romano es que es un gran cazador de ratones: la evolución no le ha quitado esa capacidad.

 
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