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Las intoxicaciones en animales

¡Cuidado con los químicos tóxicos!

Cachorro


Las intoxicaciones en los animales domésticos son de carácter urgente y requieren una inmediata visita al veterinario. En la mayoría de los casos pueden evitarse si se conoce el potencial peligro de ciertas sustancias y se impide que estén al alcance de los animales de compañía. Son muchos los productos perjudiciales que se encuentran habitualmente en nuestros hogares, pero algunos propietarios desconocen que su mascota puede sentirse atraída por los mismos o que, en caso de ingestión, pueden ocasionarle algún problema grave.

Por esta razón es conveniente informarse de antemano de cuáles son los productos realmente tóxicos y los signos que provocan cada uno de ellos en el animal en el momento de su ingestión o contacto. Además, conviene seguir una serie de pautas básicas para evitar que el problema se agrave, pero no hay que olvidar que es necesario contactar inmediatamente con el veterinario y que será él quien nos diga qué hay que hacer en cada caso. 




Veamos caso por caso los más habituales:

Productos de limpieza


Lejía, productos que previenen la aparición de cal, limpiacristales, limpiahogares... Aunque, a priori, es difícil que un animal se sienta atraído por su olor, sí es posible que ingiera una determinada cantidad al beber de un cubo en el que, además de agua, hemos añadido un chorrito de lejía, por ejemplo, para limpiar el suelo. Al estar diluida, el animal no percibe el olor del desinfectante y creerá que el cubo contiene sólo agua. También es posible que ingiera estos productos si coge una botella vacía para jugar, puesto que, al mordisquearla, el animal puede intoxicarse con los restos del producto.

Este tipo de sustancias suelen producir quemaduras en la zona bucal, en el esófago y el estómago, además de un intenso dolor. En el momento de su ingestión, el animal comenzará a rechazar la comida y la bebida, estará triste, con problemas respiratorios, shock, hemorragias... La gravedad de las lesiones depende del producto y la cantidad ingerida.

Como medida de urgencia, podemos administrarle un poco de agua o leche, diluyendo así el producto y disminuyendo sus efectos corrosivos. Pero hay que ser precavidos, porque nunca debemos provocar el vómito, ya que el producto ha ocasionado graves irritaciones cuando ha sido ingerido y volvería a provocar lesiones al ser vomitado. De todos modos, es imprescindible saber qué producto ha sido ingerido y leer las recomendaciones que aparecen en la etiqueta del envase.

 

Gato


 

Desinfectantes sanitarios


Algunos animales están acostumbrados a beber agua no sólo de su bebedero, sino también de los sanitarios, especialmente los gatos. Muchas personas suelen limpiar y desinfectar su baño colocando un producto directamente dentro del depósito de agua o bien mediante una especie de cestita que se sujeta a la taza, en el interior de la cual se introduce una pastilla desinfectante.

Dado que este tipo de productos están bastante diluidos en agua, en caso de ingestión, se produciría una irritación gástrica que desembocaría en vómitos, náuseas, diarreas... Pero si lo que el animal ingiere es el producto propiamente dicho, sin diluir, las consecuencias son mucho más graves. Como medida rápida se aconseja administrarle también un poco de agua o de leche para diluir el producto, pero en pequeñas cantidades, ya que si hacemos que el animal ingiera demasiado líquido probablemente le provocaremos el vómito y se agravaría la irritación.

 

Jabones y detergentes


Los jabones suelen ser poco tóxicos a nivel oral, pero pueden provocar vómitos y diarreas debido a la irritación gástrica que producen. En caso de ingestión, podemos diluir el producto administrando un poco de agua o leche. Los jabones que se utilizan para los lavavajillas son los más tóxicos y producen una mayor irritación.

 

La intoxicación puede producirse bien por ingestión oral, bien por contacto con la piel o con los ojos. En este caso es aconsejable lavar la zona afectada con abundante agua.

 

Otros posibles tóxicos


Además de los artículos de limpieza propiamente dichos, existen otros productos utilizados habitualmente en nuestro hogar que también suponen un riesgo para la salud de los animales en caso de ingestión. Muchos propietarios de mascotas no los consideran un peligro porque no creen que su animal pueda llegar a ingerirlos nunca, pero no debemos olvidar que hay animales que huelen y muerden todo lo que se encuentran en el camino.

A continuación se exponen los casos más comunes:

 

Bolitas de naftalina


En muchos hogares se utilizan bolitas de naftalina para guardar la ropa de una temporada a otra y evitar que las polillas devoren los tejidos. Los perros son los principales implicados en estas intoxicaciones, pues suelen jugar con ellas y las mordisquean, llegando a ingerirlas.

 

Los síntomas observados en tal caso son: vómitos, debilidad, ictericia -coloración amarilla de las mucosas y piel-, alteraciones sanguíneas, tales como hemólisis o metahemoglobinemia, incoordinación de las extremidades y lesión hepática. En este caso es preciso que el veterinario provoque el vómito al animal o le administre carbón activo y para evitar que absorba más producto. En caso de que el daño hepático sea grave, se deberá instaurar un tratamiento específico.

 

Bree Bailey


 

Ambientadores


Las esencias y otros ambientadores son productos que están muy de moda. Se utilizan para perfumar tanto el ambiente, como el interior de cajones, armarios... Las primeras suelen ser aceites que se aplican directamente sobre el popurrí de flores o sobre agua.

Si el animal ingiere el aceite en cualquiera de los dos casos, se producirá una irritación dérmica y gastrointestinal, depresión del sistema nervioso central y reacciones de hipersensibilidad (alergia). Si la esencia entra en contacto con la piel del animal puede provocarle enrojecimiento, inflamación con un fuerte dolor e, incluso, úlceras cutáneas. Como medida rápida de tratamiento podemos administrar un poco de agua o leche, o lavar con abundante agua la zona.

 

 

Bolsitas de gel de sílice


Son unas bolsas blancas, de pequeño tamaño, normalmente de tela o papel, con bolitas en el interior que nos encontramos en muchas cajas de electrodomésticos, ordenadores... Se utilizan para captar la humedad y evitar que ese aparato pueda deteriorarse. En la mayoría de las ocasiones solemos tirar la bolsita de gel de sílice junto con la caja o envoltorio, sin darle mayor importancia, pero debemos saber que pueden ser tóxicas si son ingeridas por un animal.

 

Los síntomas observados son nauseas, vómitos, diarreas, falta de apetito... Administraremos un poco de agua para diluir y proteger el estómago de la irritación. En ocasiones el problema aparece, no por la irritación en sí, sino porque el animal ha ingerido toda la bolsa sin masticar, y ésta ha producido una obstrucción intestinal.

 

Las bolsitas de gel de sílice se utilizan también en los envoltorios de algunos medicamentos para evitar que los comprimidos puedan absorber la humedad y alterar sus propiedades. En este caso, su ingestión supone un mayor riesgo, ya que éstas podrían absorber parte del medicamento y agravar el cuadro de la intoxicación. Los signos variarán según el tamaño del animal y el medicamento en el que se encontraban las bolsitas.

Es preciso tener en cuenta estos datos para prevenir posibles problemas en la salud de nuestra mascota. Lo más aconsejable es depositar todos estos productos en estanterías y lugares que estén fuera de su alcance. A simple vista puede parecernos indiferente e, incluso, gracioso ver al animal jugando con alguno de estos artículos, pero debemos evitarlo por los riesgos que implican.

 

 

Fotografías/Flickr (por orden de aparición): Diego Dacal, Isabel Bloedwatter, 

 

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