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La llegada del bebé a una casa con perro: todo lo que debes saber

La llegada de un bebé a casa supone un gran cambio para toda la familia y, por supuesto, también para nuestras mascotas.



ANTES DE QUE LLEGUE EL BEBÉ

1.- Pensar el horario que vamos a poder dedicar a las salidas del perro a la calle o a sus comidas y comenzar a adaptar al perro a este nuevo horario. Esto es fundamental realizarlo dos meses antes de que llegue el bebé. El perro no debe sufrir todos los cambios a la vez, justo cuando llegue el bebé.

2.- Incluir un espacio de 5 ó 10 minutos de atención al perro y mantener dicho espacio cuando llegue el bebé. En este tiempo hay que dedicarse a acariciarle, cepillarle, jugar con sus juguetes, etc. De esta manera le hacemos entender que él sigue contando y que sigue siendo importante en nuestra familia.

3.- Dejarle que entre en la habitación dónde vaya a estar el bebé, que pueda olfatear la cuna, la zona de cambio de pañales, etc. Es necesario dejarle habituarse antes a los olores típicos de un bebé: talco, lociones, cremas, pañales y dejarle al perro que las reconozca y las olfatee.



4.- Es muy importante que el perro tenga una buena obediencia en este momento. Que sepa las órdenes básicas de sentarse, tumbarse, quedarse quieto, cobrar objetos y soltarlos. Necesitamos en este momento tener un buen control sobre nuestro perro y con el cobro y suelta de objetos, podemos hacerle sentirse aún más útil si le permitimos que nos alcance y nos traiga algún objeto necesario en el cuidado del bebé.

5.- Si intenta cobrar algo del bebé (ropas, pañales) y mordisquearlo, debemos corregirle y hacer que lo suelte. Siempre antes de la llegada del bebé a casa. Con respecto a los juguetes, si el perro está acostumbrado a jugar con peluches o muñecos parecidos a los de un bebé, una vez llegue el pequeño, el perro no va a saber distinguir cuales son los juguetes suyos y cuáles son los del bebé. Para evitar que los pueda coger, es conveniente habituarle a juguetes nuevos, que no se parezcan a los del bebé y enseñarle a soltarlos a la orden.

6.- Una vez ha nacido el niño, es conveniente que alguien se acerque a donde permanezca el perro con ropas usadas ya por el bebé y dejarle que las olfatee y se acostumbre a los nuevos olores.



CUANDO EL BEBÉ LLEGA A CASA

1.- Lo primero es dejarle saludar a la madre, que NO deberá llevar al bebé en brazos cuando entra en casa, ya que él estará deseando saludarla porque llevará un tiempo sin verla. 

2.- Una vez el perro haya saludado a todos y esté calmado, es el momento de presentarle al bebé. Para ello deberemos ponerle su collar y su correa, con el fin de tener control sobre el perro. Pondremos al bebé al alcance del perro y le dejaremos que lo olfatee, sin mantener la correa tensa, pero controlándola, por si el perro se asusta y reacciona de manera agresiva.

3.- Si el perro se muestra tímido y receloso a acercarse, es necesario alentarle y animarle de manera suave para que se acerque al bebé y acariciarle con cada paso que dé hacia él, felicitándole si lo hace de manera tranquila y curiosa incluso si le lame, es un momento de felicitación y de caricia a nuestro perro. Nunca debemos obligarle a que se acerque, ni le acercaremos el bebé al perro. En el caso de que gruña, hay que corregirle y llevarle a otra habitación hasta que se quede tranquilo y después volver a intentarlo. En los casos en que el perro gruña, hay que repetir estos pasos muy poco a poco. Nunca le hablaremos diciéndole, bueno muy bien no pasa nada, porque esto es un refuerzo de dicha actitud agresiva. Si pasadas tres semanas el perro acepta al bebé sin agresividad, se le puede quitar la correa delante del bebé, pero evitaremos siempre dejar al bebé solo con el perro.



4.- Los problemas más graves suelen darse a partir de que el bebé comienza a moverse: gatear, andar, coger cosas. Es necesario vigilar los juegos entre ellos y no permitir juegos de lucha y corregir cualquier juego brusco, por parte de los dos.

5.- Por último es igual de importante educar al niño a tratar al perro. No es un juguete al que se le puede hacer cualquier cosa. Hay que enseñarle al niño a respetar la comida del perro, los momentos de descanso, etc, para garantizar la buena convivencia entre los dos.  

Por Carmen Martín, de Voran Educadores Caninos.
www.voran-educa.com 
info@voran-educa.com  
Tel.: 647842121
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