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Un asilo a las puertas del abismo




A raíz del artículo publicado en el periódico http://www.escambray.cu/ con el título Perros reciclados y donde trata además sobre el Asilo Canino en Sancti Spiritus, Daniely López Pérez le escribe esta carta a la periodista que hizo el trabajo, llamada Delia Proenza Barzaga. Quizás por su extensión pueda resultarle un tanto cansón pero debido a la importancia de la exposición les sugiero que lo lean y sepan de las dificultades y los problemas a los que se enfrentan día a día aquellos que deciden luchar por el derecho de los animales a vivir también con un mínimo de bienestar.

Estimada Delia Proenza Barzaga:
Mi nombre es Daniely López Pérez, tengo 42 años, soy graduada de Letras
en la Universidad Central y allí mismo hice mi maestría en Estudios
Lingüístico-Editoriales Hispánicos. Trabajé por 9 años como Editora en
Ediciones Luminaria, tengo publicado el libro Bandolerismo en la Región
Central de Cuba (1878-1895) y actualmente trabajo en la Dirección
Provincial de Cuadros del Gobierno Provincial, donde me mantengo desde
2007.
Soy una de las personas que en esta ciudad comenzó a luchar por un
proyecto que incluyera educación ambiental y refugio transitorio para
perros callejeros que una vez recuperados pudieran ser dados en
adopción.
El propósito de mi carta es que usted conozca otras aristas, la historia
del refugio, cómo ha sido engorroso llegar a tener terreno, agua
potable, electricidad.
Hace más de 15 años, quizás unos 18, un grupo de personas con el mismo
interés: un refugio para perros callejeros, nos reunimos por primera
vez, después de atender muchos animales abandonados, cada uno por su
lado y de comprender que debíamos unir esfuerzos. Recuerdo que allí
estuvieron presentes entre otros Daumey (reconocida peluquera que
trabajó en el Instituto Renacer mucho tiempo); María Clofé, residente
frente al Hogar Materno de Marcos García; Miguel Ángel Valdivia, médico
veterinario y muchos otros. La reunión se hizo un día entre semana por
la noche, en el propio Instituto de Belleza y no habían pasado dos días
cuando se nos acercaron oficialmente y nos dijeron que no podíamos
seguir reuniéndonos a menos que fuéramos una Asociación legal. Y así
comenzó una larga carrera de persistencia y resistencia por hacer
realidad un proyecto para la ciudad de Sancti Spíritus y para los canes.
Nos dirigimos entonces a la Dirección Provincial de Justicia para
indagar y asesorarnos sobre los basamentos legales para una Asociación.
Después de muchos vericuetos se llegó a la conclusión que debíamos ser
una filial de ANIPLANT (Asociación Nacional de Animales y Plantas) en La
Habana. Y aunque ya se tenía algún contacto con Nora, presidenta de esa
Asociación, quien había prometido atendernos y comenzar a ayudarnos con
medicamentos, y aunque se dieron viajes a La Habana, hubo mucha
diplomacia, pero ningún apoyo verdadero, ni interés. En una ocasión, dos
activistas para el refugio de los perros en Sancti Spíritus fueron a La
Habana. Tenían los teléfonos de Nora, la dirección de ANIPLANT, la
dirección de la casa de Nora, pero jamás pudieron dar con ella en los
sitios donde dijo que estaría localizable, ni contestó los teléfonos.
Fui testigo, al regreso de las activistas, de lo burladas que se
sintieron.
Convencidos de que no seríamos filial de ANIPLANT, comenzamos a buscar
una institución que nos representara. Nos dirigimos inicialmente al
Presidente de la Asamblea Provincial en aquel entonces, que nos atendió
amablemente pero nos explicó no era posible para un Gobierno local
asumir la inversión, porque no estaba en los planes, no generaba
ingresos. Flora y Fauna tampoco se interesó porque buscan proyectos que
generen ingresos también. Y para un proyecto de desarrollo local no
clasificaba porque el objeto de cualquier proyecto de desarrollo local
es recaudar, una vez concluida la obra, el presupuesto que se empleó en
ella.
Así fue como visitamos la Fundación de la Naturaleza y el Hombre
“Antonio Núñez Jiménez”, en su sede de Sancti Spíritus. Se interesaron
por la idea, la Fundación tiene proyectos de distintos tipos
(Permacultura entre otros) y concordaron en representarnos. No fue
iniciativa de la Fundación crear el refugio.
Ya acogidos por la Fundación, el primer paso fue presentarse en la
Dirección Provincial de Planificación Física, solicitamos nos atendiera
Pedro Solenzal, director de esa entidad en aquel entonces, para analizar
la posibilidad de asignación de un terreno para la construcción del
refugio. El terreno debía ser en la periferia, tal como establecen las
regulaciones para refugios de animales. No fue en la primera visita que
se resolvió la solicitud, ni en la segunda, ni en la tercera, aunque sí
tuvimos la atención del directivo y el deseo de cooperar. Después de
varios recordatorios, de insistir en la solicitud, Ciro Raúl Rodríguez
Rodríguez, subdirector de Planificación Física, sensibilizado con el
proyecto, comenzó a estudiar los posibles terrenos. Se hizo un
expediente para ello y un buen día nos informaron que justo después del
puente de la Circunvalación, que queda antes de Carretera del Jíbaro,
podía construirse el refugio. Se chapeó, se comenzó a cercar y antes de
un mes nos informaron que no podía ser ese el terreno porque no podía
tener acceso a circunvalación. Y así comenzó el estudio de un nuevo
terreno, que resultó ser, un tiempo considerable después, el actual
terreno del refugio, el cual pertenecía a la Forestal y para eso también
hubo que reunirse con el Director de la Forestal y hacer trámites para
que fuera legal.
Muchos de los voluntarios, perfectamente registrados en un listado
impreso que contenía Nombre y apellidos, CI, dirección, teléfono, centro
de trabajo, eran ancianos, no podían trasladarse a un lugar tan
distante, su ayuda consistía en donar medicamentos, alimento, vasijas,
muchos han fallecido y otros que eran jóvenes, no fueron estables y no
siempre asistían, por eso, entre tres trabajadores de la Fundación y los
que habíamos acompañado el proceso para el refugio comenzamos a chapear,
cercar, crear condiciones.
No teníamos asignación de comida para alimentar los perros. La Fundación
hizo contrato con el Matadero de Reses para comprar vísceras. Pero no
era una cantidad suficiente. Por eso me acerqué personalmente a la
Presidenta del CAP y le pedí ayuda para mayor asignación de vísceras y
así fue. Aunque aún no es suficiente. Incluso en esa oportunidad se
coordinó para recoger cabezas de pescado en la Industria Pesquera y
vianda de desecho en Acopio. Las vísceras de reses sacrificadas aptas
para el consumo humano son alimento adecuado para los canes. Si desea
documentarse más, puede contactar con Miguel Ángel Valdivia médico
veterinario, involucrado en este proyecto, 327915 es su teléfono.
Miguel Ángel Valdivia, ha castrado un número considerable de perros y
perras que han llegado al refugio para evitar la reproducción y
superpoblación que es uno de los objetivos del proyecto. Ha atendido los
animales que han llegado al refugio en mal estado, ha desparasitado, ha
vacunado y siempre lo ha hecho de forma desinteresada porque realmente
ama los animales.
También solicitamos a Acueducto y a la OBE el agua y la electricidad
para el refugio. Y no fue cosa de un día ni dos. Nuevamente pedí ayuda a
la Presidenta para que sensibilizar a los directivos de esas entidades y
pasado un año o más se pudo instalar agua y corriente.
Otro obstáculo fue el zanjón ubicado 100 metros antes de entrar al
refugio, construido por vecinos ilegales (orientales) para que no se les
inundaran las viviendas cuando llovía. No era posible cruzarlo ni a pie,
ni en carro, ni en bicicleta por el ancho y la profundidad. Pues en eso
hubo que trabajar también y entubar para poder tener acceso adecuado.
Los extranjeros que visitan la Fundación de la Naturaleza y el Hombre en
S.S., se han sentido interesados por el refugio y lo han visitado y por
esa razón han hecho donaciones a la Fundación. Pero no siempre el dinero
se destinó al refugio, sino a otros proyectos de la Fundación (y esta
información no es para crear conflicto).
El Gobierno Provincial nunca ha asignado dinero para el refugio.
Solamente unos pocos materiales de construcción, como cemento, arena,
piedra, ladrillos, bloques, lo cual fue debidamente coordinado con la
Vicepresidencia que atiende las Construcciones en el CAP. Noel Carballo
González, vicepresidente del CAP que atiende esa esfera, ha visitado el
refugio.
Es cierto que hoy los animales que están allí no están bien atendidos,
que algunos retornan a la ciudad, pero no todos retornan, de lo
contrario no hubiese alrededor de 70 canes en el refugio como usted
menciona. Cuando no existía el refugio, Robertico, periodista joven,
reside en el 12 Plantas, que se encontraba en ese entonces haciendo
prácticas en el periódico Escambray, hizo un estudio a partir de las
cifras de perros recogidos y sacrificados y le dio seguimiento y resultó
que a la siguiente recogida estaban en las calles la misma cantidad de
perros o más que en la recogida anterior. ¿Si los perros se recogían y
sacrificaban por qué a la siguiente recogida había la misma cantidad o
más?
Porque hay falta de ética con los animales que se abandonan en cualquier
esquina o lugar, porque hay indolencia, porque no hay educación
ambiental suficiente y porque no se le da la importancia que tiene la
castración de hembras y machos que es en definitiva lo que evita la
superpoblación. La recogida y sacrificio no es la solución.
Hace 1 año y medio o un poco más la situación de los perros del refugio
no era como la de hoy. Estaban sanos, se castraban la mayoría, se
vacunaban y desparasitaban, se daban en adopción porque ya las personas
iban allí a buscar perros y tampoco se escapaban con frecuencia porque
se lograba aclimatarlos y que se sintieran a gusto sin sentir necesidad
de escaparse. Al frente del refugio y del cuidado de los perros estaba
Yoanne Lisbet Valdés Caballero, 33 años, Ingeniera Civil. Yoanne
participó en la chapea del terreno, en la entubación de la zanja, fue
una y otra vez a la OBE y Acueducto para lograr tener agua potable y
corriente, y cargó mucha agua en vasijas mientras no estuvo instalada
por Acueducto, comenzó a estudiar Medicina Veterinaria y al mismo tiempo
practicar cirugías de conjunto con Miguel Ángel Valdivia para estar
mejor preparada para atender los perros del refugio. Pero su labor se
vio saboteada de algún modo por Santos Sánchez, actual cuidador de los
perros del refugio. Santos es una persona amante de los animales,
sacrificado, pero sin el coeficiente intelectual suficiente para
comprender por qué deben hacerse castraciones y se oponía vehementemente
a ello hasta impedirlo, se oponía a dar los perros en adopción porque no
confía en que los puedan cuidar, y todo esto contradice los objetivos
del proyecto. Unía perros sanos con enfermos, inyectaba sobredosis de
medicamentos que deterioraban la salud de los animales, y esto
contribuyó a que Yoanne, que no concordaba con estos métodos, se alejara
del refugio.
Hoy Yoanne se reinserta en el refugio como voluntaria y Santos concuerda
en que deben hacerse las acciones que Yoanne llevaba a cabo
antiguamente.
Fue Yoanne también quien contrató Arquitecto y llevó a cabo la ejecución
del proyecto Arquitectónico del Refugio, que tuvo en cuenta las
regulaciones establecidas para refugios de animales, se buscaron
artículos de internet para la confección. Ese proyecto está en manos de
la Fundación.
El proyecto del refugio dedica un acápite a la Educación ambiental, para
lograrlo mediante charlas en las escuelas, se cuenta con los compañeros
de Artes Escénicas para representar obras en las calles, en las escuelas
para educar a los más jóvenes y a la población y se previó programa en
le telecentro. Dentro del refugio se proyectó una sala para dar
seminarios sobre el cuidado de los perros, sobre la importancia de la
castración. Pero sin la infraestructura constructiva, no es posible
ejecutar lo que está previsto para la educación ambiental.
Sabemos que es un proyecto grande, que es incipiente (porque no pocas
empresas en la humanidad se lograron en unos pocos años), que es
costoso, que no todos lo comprenden ni lo apoyan, pero es posible. Todos
los proyectos que nacen tienen incongruencias, no siempre la persona que
se queda al frente, en el inicio, es la idónea.
Conozco a Rodrigo hace años. No creo en su deseo de dialogar. Hasta hoy
solo se ha parado en todas las esquinas a vaticinar que el refugio no es
posible, siempre lo ha denigrado. No se ha acercado, no conoce esta
historia que le cuento, no ha ayudado a que sea viable y no sea “una
quimera”. Tampoco concuerdo con que Rodrigo debía denunciar con usted
como periodista que el carro de Zoonosis se emplea para otras cosas en
Higiene, eso es algo que debió solucionar desde dentro de la entidad y
hacerse escuchar.
Las personas que salen de su casa y llegan hasta la esquina a alimentar
un animal abandonado, merecen respeto, no juicio. Ellas son la
contrapartida de los que los abandonan. Es como en la vida: el día tiene
la noche; el mal tiene al bien; la guerra tiene a la paz. “El mar sería
menos si le faltara esa gota que ellos aportan”.
Mi propósito es también que no se quede en la superficie, que su grano
de arena no sea una afirmación negativa como “no viable” o “quimera” y
que no propicie que cierren el refugio. Ayuden desde el periodismo a
sensibilizar, a educar, a ayudar a proyectos como este para nuestra
ciudad.
Fraternalmente, Daniely

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