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Soñar con tener una sola salud

Por Elsie Carbó

Al fin se pudo esterilizar la gata comunitaria que vive en la pescadería Mar y Tierra en Ayestarán esquina Segunda, todo gracias a la acción coordinada de vecinos de la zona, como Tania, Julia, Cristóbal, Mayra y los trabajadores de la instalación, quienes ayudaron de muchas formas, entre otras, aportando para los gastos, la alimentación de la gata mientras dure el post operatorio, que se hace en mi casa, la transportación y todo lo relacionado con el bienestar del animal, incluyendo la labor de Lázaro, el veterinario, así la gata posteriormente regresará al portal de la pescadería, pero sin la inminente amenaza de un embarazo no deseado.

Y es que cada día crece más el conocimiento y el deseo de colaborar en relación con la protección animal de estas colonias de gatos, o de perros tirados a la calle por sus propietarios, en virtud de que no tienen comida para ellos o por algún comentario infundado acerca de que pudieran ser portadores de alguna enfermedad, pero, no obstante a eso, suman miles las personas aglutinadas alrededor de grupos o entidades independientes para dar ayuda y salvamento de animales desprotegidos, y eso se respeta y se aplaude, es la sociedad civil que da su aporte altruista y solidaria pensando en el bienestar físico y emocional, la que sabe que para poder equilibrar en cierta medida el control de las poblaciones de animales callejeros hay que empezar por algo, y ese algo es la esterilización, cosa que si resulta difícil en tiempos normales, imagínese usted en tiempos de pandemia.

La situación que existe con la superpoblación de gatos y perros abandonados a su suerte es algo que está afectando el entorno social y exaltado de las personas que no pueden coexistir con el maltrato y el abandono, y no se trata de dos o tres casas en una cuadra, o 20 o 30 individuos quisquillosos, las cifras se pudieran reflejar en estadísticas si llegara el caso, y pongo de ejemplo mi barrio en Nuevo Vedado, donde hay una poderosa reserva de amantes de los animales que no permitirían ningún tipo de abuso, crimen o desidia en la comunidad, porque esto, se sabe, que sin una política organizada de esterilizaciones, vacunas y desparasitaciones solo tendremos más enfermedades y otros patógenos que se hospedan en las suciedades y basureros, así como en los cadáveres que arrojan en placeres y vías públicas, solo por poner un ejemplo.

Y cuando digo salud animal estoy refiriéndome a Una sola salud, que comprende al hombre en su entorno, o sea una interfaz de individuo-animal-plantas, lo que quiere decir que todo está relacionado y dependiente y ninguno puede prescindir del otro, lo que tal vez para muchos sea un planteamiento cuando menos sorprendente, debido a que nuestro país ha ignorado por completo esta compleja ecuación y solo ha tenido en cuenta como salud la del ser humano. Sé que no es fácil el cambio de mentalidad en relación con este pensamiento, pero el concepto Una sola salud fue introducido a comienzos de la década del año 2000 como resultado de varios estudios que han llevado a los científicos a pensar en el futuro del planeta, resumiendo en pocas palabras, es una noción conocida desde hace más de un siglo, a saber, que la salud humana y la sanidad animal son interdependientes y están vinculadas a los ecosistemas en los cuales cohabitan, de ahí que en Cuba ya sea hora de pensar como país también en este sentido, y no ver a los animales fuera de esta plataforma, cualquier otra consideración nos seguiría manteniendo en la oscuridad en relación con estos avances y seguiríamos luchando a contra corriente con políticas obsoletas, y pensamientos poco positivos, tanto entre la propia población que no tiene información adecuada, como en los mismos medios de comunicación encargados de ofrecerla y no tergiversarla.

Entonces así estamos, librando la batalla ahora por una esterilización conveniente de los animales para poder soñar verdaderamente, en lograr algún día una sola salud para nuestro país. Ah, y si alguien quisiera adoptar la gatica, me pueden llamar al 7 8700394 o dirigirse al establecimiento Mar y Tierra, en la esquina de Ayestarán y Segunda, donde si no hay pescado, puede que haya croquetas.



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