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Cómo mejorar el vínculo con tu perro

¿Por qué mi perro, que ha sido adiestrado, no acude a la llamada? ¿Por qué en el parque yo me vuelvo invisible? ¿Por qué prefiere jugar con otros perros o saludar a todo el mundo, en lugar de estar conmigo? 

Estas son algunas de las cuestiones que muchos propietarios de perros a menudo se plantean. Perros que normalmente “se portan muy bien” y “son obedientes” parecen olvidarse de su ¿guía?… Quizá ahí está la clave, en que ese humano que llama al perro no es su guía, sino sólo “su compañero de piso, que le pone de comer y le saca a pasear”.

EDUCACIÓN Y ADIESTRAMIENTO NO SON SUFICIENTES.

La educación del perro es importante. Por educación entenderemos, sin entrar en tecnicismos, enseñar al perro límites y normas. La educación ayudará a nuestro perro en su adaptación a la sociedad humana. Podríamos calificar como “educado” a aquel perro con buen carácter, que no resulta molesto para la familia ni para la comunidad.

También es importante el adiestramiento, entendido como la enseñanza al perro de conductas útiles para el propietario (tales como sentarse, tumbarse o acudir a la llamada). Un perro adiestrado es un perro que se sienta a la orden, se tumba, no tira de la correa y acude a la llamada.

Ya sabemos que existen diferentes planteamientos, enfoques, escuelas, etc. para educar y adiestrar perros; siendo éste un tema que trataremos en otra ocasión.

¿POR QUÉ ENTONCES PERROS EDUCADOS Y ADIESTRADOS A VECES PREFIEREN BUSCAR LA DIVERSIÓN LEJOS DE SU HUMANO?

Porque falta lo más importante. Falta eso que no se compra, eso que no se puede forzar. Falta eso que no se crea con fórmulas de laboratorio, ni se puede cuantificar Falta el vínculo. Falta ser un equipo.

Cuando sois un equipo tu perro te presta atención, te prioriza frente a otros estímulos. Quizá nunca haya sido entrenado para acudir a la llamada, es igual, no lo necesita. Le basta con escuchar tu voz pronunciando su nombre para acudir presto y feliz. Cuando sois un equipo trabajáis, disfrutáis y aprendéis juntos. Sois DOS.

EL VÍNCULO SE CONSTRUYE EN EL DÍA A DÍA. OS DAMOS ALGUNAS CLAVES:  

Los paseos, juegos, diversión mejor CONTIGO. Para ser un equipo debes convertirte en parte fundamental de la fiesta.

Trabaja la “NoLlamada”: Suelta a tu perro en entornos seguros (sin coches ni otros peligros), muévete, echa a correr en diferentes direcciones, escóndete se trata de enseñar a tu perro que es él quien debe seguirte y estar pendiente de ti.

Juega con tu perro, utilizando los juguetes que más valore (pelota, mordedor, etc.). También puedes salir corriendo con premios para que tu perro te persiga. Recuerda que las sesiones deben ser cortas e intensas, para que tu perro se quede con ganas de más.

Los perros no entienden el lenguaje humano. Pueden llegar a entender algunas palabras a través de la creación de asociaciones. Por eso no debes hablarle constantemente utilizando palabras cuyo significado desconoce.

Prohibido convertirse en Don/Doña NO. No es bueno estar continuamente corrigiendo al perro. Corregiremos a nuestro perro sólo cuando sea estrictamente necesario Es más productivo centrarnos en reforzar las conductas deseadas.

No estés continuamente dándole órdenes, ni repitiendo su nombre. En este caso menos es más.

No atosigues al perro. Recuerda que las caricias y los mimos deben cumplir “las cuatro Pes”: previsibles, permitidos, placenteros y productivos.

Raciónate para no devaluarte. Un guía pesado deja de ser interesante para el perro. Para ser el mayor incentivo para nuestro perro debemos “administrarnos”, porque un incentivo del que se abusa deja de ser un incentivo. Los mimos, las caricias, los juegos, etc. no pueden ser constantes. Perderás valor para tu perro.

Conviértete en la llave de las cosas que más le gustan. El acceso a todos los recursos (comida, pelota, juego, mimos, paseo, etc.) pasará por realizar una acción que tú le mandes (porque previamente le habrás enseñado). Por ejemplo pedir al perro que se siente y esperar que te mire a los ojos para obtener el permiso de empezar a comer, o pedirle que se tumbe para comenzar un juego de pelota, etc.

Premia las llamadas y no asocies las mismas con el final del paseo. Puedes llamar a tu perro, premiarle con comida y caricias, tocarle el collar o incluso ponerle la correa para inmediatamente soltarle de nuevo. Si puedes no llamarlo para finalizar el paseo o el rato de estar suelto, mejor.

No persigas nunca a tu perro para agarrarlo o ponerle la correa. Recuerda la primera pauta arriba comentada: debemos enseñar al perro que es él quien debe estar pendiente de nosotros y no al revés. En definitiva se trata de construir un liderazgo sólido, coherente y positivo:

SÓLIDO. Nos mostraremos tranquilos, firmes y seguros. El líder es el más fuerte y sobre todo el más inteligente. El buen líder predica con el ejemplo y mantiene el control.

COHERENTE. Debemos ser coherentes a la hora de establecer límites y normas y hacerlos respetar.

POSITIVO. El perro debe asociarnos con el mayor número posible de experiencias positivas. Debe encontrar en nosotros soluciones, no problemas. Esperamos que os haya gustado el artículo y estas pautas os sean de utilidad.

El equipo de DOS adiestramiento.

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