Nos presentamos
Desde hace 11 años, Lúa, nuestra bóxer, ha sido parte de nuestra familia, llenándonos de amor y aventuras. Como muchos dueños de mascotas, comenzamos alimentándola con pienso, creyendo que era lo mejor para su salud. Sin embargo, con el paso del tiempo, comenzaron a aparecer alergias y problemas digestivos que nos hicieron replantearnos su dieta.
Como conocimos la dieta natural
Así fue como descubrimos la dieta BARF, basada en alimentos crudos y naturales. Al poco tiempo, notamos un cambio radical en su bienestar: pasamos de visitar al veterinario cada mes a prácticamente no ir en todo un año. Su piel mejoró, su energía aumentó y parecía una perra rejuvenecida. Pero, aunque los beneficios fueron muchos, Lúa seguía teniendo episodios de gastroenteritis. Con el tiempo, nos dimos cuenta de que la comida cruda no le sentaba bien y tomamos la decisión de cocinarle nosotros mismos su alimentación.
El resultado fue increíble. Con una dieta casera equilibrada y adaptada a sus necesidades, Lúa se mantuvo sana y fuerte con el paso de los años, sin problemas de salud y solo visitando al veterinario para sus chequeos anuales.
Todo iba genial hasta que….
Sin embargo, en agosto del año pasado, recibimos un diagnóstico devastador: cáncer de huesos. Fue un golpe duro, un balde de agua fría que nos obligó a reorganizar su vida por completo.
Después de la amputación de su pata, sabíamos que la alimentación iba a jugar un papel clave en su recuperación y calidad de vida. Buscamos asesoramiento profesional y encontramos a Vero de Naturzoo, quien nos ayudó a diseñar una dieta específica para su enfermedad. Nos introdujo a la alimentación cetogénica para perros, un enfoque nutricional que ayuda a mantener el cáncer bajo control.
Además, con la orientación de Vero, incorporamos vitaminas y suplementos adaptados a su edad y condición. Este cambio alimentario ha sido un gran apoyo en su lucha: Lúa mantiene su peso ideal para moverse con tres patas, sigue con una vitalidad increíble y no ha perdido ni un ápice de su espíritu luchador.
Conclusiones
Esta experiencia nos ha hecho reafirmarnos en una decisión importante: todos nuestros futuros perros serán alimentados con dieta natural, sin pienso. En el pasado, tuvimos muchos perros y, lamentablemente, ninguno vivió más allá de los ocho años. Lúa es la excepción, y creemos firmemente que su alimentación ha sido la clave de su longevidad y calidad de vida.
Hoy, con 11 años, sigue siendo un torbellino de energía, saltando, jugando, cavando agujeros con una sola pata delantera, subiendo y bajando escaleras como si nada hubiera cambiado. Para nosotros, la alimentación ha sido el descubrimiento más importante en su bienestar. Y si nuestra experiencia puede ayudar a otros, entonces compartirla habrá valido la pena.
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