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¿Son los perros y lobos tan parecidos?

La eterna polémica siempre ha sido el tipo de relación que hay entre perros y lobos. La cercanía genética entre ellos parece muy clara. En este artículo podemos explicarte algunas diferencias entre ellos que son importantes a la hora de adiestrar a nuestro perro.

Durante el período crítico de socialización (en torno a las 4 semanas), los cachorros de perro y de lobo empiezan a caminar y explorar sin miedo.

Conservan durante toda su vida la familiaridad con las cosas con las que tienen contacto en ese tiempo. Los perros domésticos pueden ser acostumbrados a tratar con seres humanos, caballos y gatos, y se sentirán cómodos con ellos para siempre. Pero a medida que avanza el período, el miedo aumenta y después de que se cierre esa etapa, las nuevas visiones, sonidos y olores provocarán una respuesta de miedo. Por esta razón es tan importante la socialización de nuestro cachorro.

Tanto los cachorros de perro como los de lobo desarrollaban el sentido del olfato a la edad de dos semanas; el del oído, a las cuatro semanas y la visión a las seis semanas como promedio. Sin embargo, entran en el período crítico de socialización a diferentes edades. Los perros comienzan ese período a las cuatro semanas, mientras que los lobos lo hacen a las dos semanas. Por lo tanto, cada uno experimenta el mundo durante ese tiempo tan importante de forma muy diferente y probablemente lleva a distintos comportamientos.

Los cachorros de lobo son todavía ciegos y sordos cuando empiezan a caminar y explorar su entorno con dos semanas de edad. Cuando los cachorros empiezan a escuchar, tienen miedo de los sonidos nuevos. Y cuando comienzan a ver también temen los nuevos estímulos visuales. A medida que cada sentido es empleado, los cachorros experimentan una nueva ronda de perturbaciones sensoriales que a los cachorros de perro no les afecta.

Mientras tanto, los cachorros de perro solo comienzan a explorar y caminar después de que los tres sentidos (olfato, oído y vista) hayan empezado a funcionar. Una camada de cachorros de perro con dos semanas es incapaz de levantarse o caminar. Pero los lobos de esa edad ya están explorando activamente, caminan enérgicamente con una buena coordinación y empiezan a ser capaces de subir pequeñas colinas.

EL CONTACTO CON EL HUMANO

Cuando se trabaja con lobos criados en cautividad, a estos se les empieza a manipular a los 10 días de nacer, antes de que abran los ojos. Está comprobado que si les manipulas a esa edad consigues ganar su confianza. De lo contrario, si les manipulas cuando ya han abierto los ojos, consigues un lobo bastante domesticado. Pero no ganarás su total confianza.

No ocurre lo mismo con los perros. A pesar de no haber tenido contacto desde pequeños con un humano, puede ser un animal sociable y domesticado. Si comienzas a interactuar con un cachorro de 3 semanas tendrás un perro muy bien socializado.

Esto tiene su explicación, ya que el lobo alcanza un desarrollo de socialización mucho antes que los perros. Al igual que alcanzan una madurez completa y los perros mantienen características infantiles (lo que llamamos neotenia). Esto hace posible que puedan aprender cosas aun cuando son mayores eso sí, a su ritmo

Todo esto se debe, sin lugar a dudas, al hecho de que el perro ha interactuado de una manera más activa con el humano el cual le facilita la supervivencia. El lobo, al no tener ese contacto tan cercano, necesita desarrollarse rápido para poder sobrevivir en la naturaleza.

LA DOMESTICACIÓN

Con la domesticación se ha conseguido animales más tranquilos y con menos miedo hacia nosotros. Esto se traduce en animales que nos prestan más atención aumentando su capacidad para aprender.

Son animales que hemos colocado en un entorno humano. Tienen una capacidad impresionante de comunicarse con nosotros aunque no le demos importancia.

 La cantidad de tiempo que ellos emplean en prestar atención a lo que hacemos nosotros es una cualidad que no tienen los lobos (ni otros animales tales como los chimpancés). Con lo cual, podemos deducir, les ayuda a evolucionar en el entorno humano.

LA EVOLUCIÓN NO SE PARA, CONTINÚA.

Y es que el perro, al querer relacionarse con nosotros, demuestra tener unas capacidades cognitivas que no tienen los lobos. Seguramente el hecho de querer relacionarse y vivir con nosotros haga que estas capacidades aumenten. Y esto ayuda a  mejorar día a día la relación entre perros y humanos.

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