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El agua en el vaso



Gretel, ella es bailarina de Danza Abierta

Por Elsie Carbó

grillosazules@gmail.com

Es cierto, hay quien lo prefiere ver medio lleno, otros medio vacío, pero al final de cuentas la realidad es una y nadie en solitario la puede cambiar. Se necesita el esfuerzo, la solidaridad y el altruismo de todos en conjunto para vencer el pesimismo y hacer que un proyecto o una idea tengan un final feliz. Somos testigos del crecimiento de las campañas de concientización en la población, en las cuales se conmina a los ciudadanos a sumarse a la protección de los animales, a luchar contra el abuso y el maltrato y a ayudar a esos infelices que caen atropellados en la vía o son heridos a propósito por individuos desalmados. También somos testigos de la puntualidad con que la población acude con los animales a las esterilizaciones gratis que realizan los líderes de estas obras en los barrios y municipios de la ciudad. Todo un despertar que hasta hace poco ni se soñaba que sucedería, sin embargo la ansiada Ley de Protección Animal que regularía y penalizaría oficialmente violaciones, crueldades y abusos, aun no se vislumbra en el panorama nacional.


Así llegaban para la esterilización
Instituciones, asociaciones o proyectos como Aniplant, PAC o CEDA poco a poco están logrando el milagro de llamar la atención en un tema que hasta hace poco era invisible en nuestra sociedad, lo digo pensando en una de las últimas campañas de esterilización que realizó el Grupo de Protección Animales de la Ciudad en el Vedado, a la cual respondió una nutrida población de la zona, llevando colonias silvestres de gatos y perros callejeros, como respaldo al control de la natalidad en la ciudad. Yo pienso que cada vez la tarea de los proteccionistas cobra mayor fuerza y conciencia en la sociedad, así personas que en otro momento ni les pasaba por su mente recoger una perra callejera y llevarla a esterilizar se convierten en activistas voluntarias, y cito el caso de Madelín, que vive en la Calle B, entre 23 y 21, quién recogió a dos vagabundas en su comarca y se hizo cargo de su esterilización y cuidado posterior, sin tener siquiera una casa amplia y llena de condiciones favorables, pero sí con un corazón abierto y dispuesta a contribuir.

Activismos de este tipo serían muy útiles para tener una mejor imagen de nuestro país, la que muchos ni sospechan su existencia porque viven de espaldas a esta realidad, tal vez cruzando las calles en autos modernos, o viviendo en lujosas mansiones, sin pensar que existe una ciudad diferente pero que no forma parte de su entorno, porque no ven lo que ocurre a su alrededor. Lo cierto es que esta labor es crucial en nuestra sociedad, en ella hay mucho de responsabilidad, amor y desinterés, no es por dineros, no es por ostentaciones, tampoco saltan a la fama ni reciben algún reconocimiento oficial, es una labor más bien callada, como si fuera clandestina, solo de sacrificio constante, donde el premio es el placer personal de ser útil y el saber que hay una criatura que te lo agradece infinitamente con la mirada.

Hablo de esto y me gustaría mencionar a Justis, de la que solo conozco su nombre, pero se de sus desvelos por los animales maltratados o atropellados que encuentra en su camino, ella no puede voltear la cara y seguir de largo, los levanta y ayuda con medicamentos, comida o llevándolos al veterinario para que tengan atención. También Gretel me ilustra este texto, ella es esa mujer a la que no quieres robarle ni un segundo de su tiempo porque todo su tiempo está repartido entre actividades en la Compañía de danza Abierta de la que es fundadora, el Instituto Superior de Arte, la maestría y el diplomado o sus animales recogidos y en vías de adopción.

Pero eso no es tan sencillo como parece, ni puedo imaginarme cómo controla sus espacios para estar donde un animal herido la necesita, así sea en la Fortaleza del Morro o Jaimanitas, y después cumplir con sus misiones del día. En su casa hay alrededor de 40 gatos y casi una docena de perros que tienen como seguro de vida la felicidad, dentro de esto ella tiene la suerte de contar con el amor y la comprensión familiar, algo decisivo para un proteccionista, y como ella es de esas naturalezas hiperquinéticas e intensas tal vez logre que no te marches sin adoptar alguno.

Gretel, Justis, Lucy, Sonia, Mirla, Angel, Marina, Wilfredo, Ariel… hay muchos nombres que llenarían estas cuartillas, y otros que se van sumando cada vez en la vanguardia de esta lucha por lograr un país con el debido bienestar animal y no solo en papeles simbólicos o de representación, y lo lograremos en la medida que los ciudadanos tengan conciencia de su importancia en esta meta. Por lo pronto hay que seguir promocionando y convocando para llamar la atención sin darle credibilidad a esos mitos que rondan las acciones que no se comprenden bien, como esa de que a la mujer le falta marido cuando adopta una mascota, y otras estupideces por el estilo que distan mucho de la verdadera esencia de la fuente.


Con pulover rojo, el Jabao en el agro del EJT
Mejor es presentarles algunos varones del gremio, que aunque en menor medida, también desempeñan labores de rescate y proteccionismo, como Ariel, un joven como cualquier otro cubano que puede andar caminando largas distancias, hasta bajo la lluvia, para rescatar a un gatico agonizando en un lodazal, actitudes como estas son dignas porque en estos tiempos donde especular tiene un orden casi primordial para muchos, el hecho de que haya personas ajenas a estos talantes, que entreguen parte de su tiempo en defender a los más débiles se debe respetar. Otro que pudiera mencionar es el Jabao, a quien conocí hace poco, le dicen así pero su nombre es Walfrido Martínez, él trabaja en el agromercado del EJT, en Tulipán, y cuida de una perra desde hace tiempo, pero sabe que debe evitar que tenga crías en esas condiciones por lo que en estos días la llevó a esterilizar, dicho de esta manera se puede entender como un trámite rutinario, y puede parecerlo, pero no es así, la situación tuvo sus inconvenientes al tener que trasladarla en brazos durante varias cuadras, pues cuando no se tiene el transporte adecuado o el animal no responde al collar o correa todo se complica, hay que ser paciente y dedicarle tiempo a la operación. La solidaridad es decisiva en todo momento, después los cuidados pos operatorios son compartidos entre él y otra compañera de trabajo llamada Ingrid Jiménez, ambos velarán por la perra hasta su recuperación.


Cuidada por Ingrid y el Jabao Chucha se repone de la operación
Y Chucha, que así se llama la recién operada, que vive en un agro a la intemperie entre boniatos y frutabombas, tal vez tenga también en el futuro su propio hogar, porque el Jabao, que emigró desde Granma hace algún tiempo, tiene el sueño de un día tener su propia privacidad, en una vivienda construida con sus rudas manos, para no tener nunca más que rentar un cuarto ajeno en esta capital. Con este remoto optimismo habría que ver el vaso que nos toca llenar.

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